¿Cuántas veces has escuchado que el jamón ibérico engorda? Este producto, un símbolo de la gastronomía española con reconocimiento mundial, está rodeado de muchas creencias incorrectas. Hoy vamos a aclarar algunas de las más frecuentes y te mostraremos las verdaderas cualidades de este delicioso manjar.
Mito 1: El jamón ibérico no es beneficioso para la salud
¡Nada más lejos de la verdad! Consumido con moderación, el jamón ibérico ofrece múltiples beneficios para la salud. Investigaciones han confirmado que este alimento, esencial en la dieta mediterránea, una de las más saludables del mundo, proporciona proteínas de alta calidad, ácidos grasos monoinsaturados, vitaminas del grupo B y minerales esenciales como el zinc y el hierro.
Mito 2: Es mejor la pata izquierda que la derecha
La creencia de que la pata izquierda del cerdo ibérico es superior a la derecha carece de base. La calidad del jamón se determina por la infiltración de grasa en la carne durante la montanera, la etapa en la que los cerdos se alimentan de bellotas. No existe ninguna prueba que demuestre una diferencia en la calidad entre las dos patas del cerdo.
Mito 3: No es necesario cubrirlo con su propia grasa
A diferencia de lo que algunos piensan, cubrir el jamón con su propia grasa es crucial para su conservación. Esta práctica previene la oxidación causada por el contacto con el aire, preservando su sabor y textura. Sin embargo, es importante no dejar la grasa por mucho tiempo para evitar que se vuelva rancia y afecte el jamón.
Mito 4: El jamón ibérico sólo debe ser maridado con vino tinto
Aunque el vino tinto es una excelente elección, los expertos también sugieren el vino blanco, ya que su dulzura puede intensificar el sabor del jamón. Además, para aquellos que prefieren la cerveza, una cerveza fría es un maridaje igualmente ideal. Lo esencial es disfrutar del jamón de la manera que más te guste.
Mito 5: El jamón de cerdo hembra es superior al de cerdo macho
Esto es un mito más. En el pasado, la testosterona de los cerdos machos no castrados influía en el sabor del jamón. Sin embargo, en la actualidad, los cerdos que no se utilizan para la reproducción son castrados al mes de edad, lo que previene que las hormonas afecten la calidad del jamón. Por lo tanto, no hay una diferencia notable entre el jamón de cerdo hembra y el de cerdo macho.
Mito 6: Los puntos blancos en el jamón son cristales de sal
Los puntos blancos en el jamón no son sal, sino cristales de tirosina, un aminoácido presente en las proteínas del jamón que se forma naturalmente durante el proceso de curación. Estos cristales son indicativos de un buen jamón, aunque no todos los jamones de calidad los presentan.
Mito 7: El jamón ibérico y el jamón serrano son iguales
Nada más lejos de la realidad. El jamón ibérico proviene de cerdos de raza ibérica, autóctonos de la península ibérica, mientras que el jamón serrano proviene de cerdos blancos. Además, las condiciones de cría y alimentación son diferentes. El cerdo ibérico puede ser criado en libertad y alimentado con bellotas, mientras que el cerdo blanco es criado en intensivo y alimentado con piensos.
Ahora que conoces la verdadera naturaleza del jamón ibérico, ¡nada te detendrá de disfrutarlo como te mereces!
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